
Las derrotas de Trump desnudan los límites de EE UU
Las derrotas de Trump desnudan los límites de EE UU | Internacional | EL PAÍSIr al contenido____Avance Consulte la portada de EL PAÍS, Edición Nacional, del 1 de abrilAndrea RizziMadrid - 30 mar 2026 - 05:40CESTCompartir en WhatsappCompartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en BlueskyCompartir en LinkedinCopiar enlaceIr a los comentariosLa fallida guerra comercial contra China; las amenazas de anexión de Groenlandia que solo cosecharon indignación y acabaron con una marcha atrás; la presión contra Canadá que facilitó la victoria de Mark Carney y aproximó Ottawa a Pekín; la acción del Congreso para limitar la capacidad de la Casa Blanca de retirar soldados de Europa o la sentencia del Supremo que tumbó la guerra arancelaria. A la espera de ver si la guerra de Irán se suma definitivamente a la lista, el catálogo de reveses y derrotas de Donald Trump en este segundo mandato es nutrido y multiforme. Varios de ellos tienen un significado muy profundo que exhibe los límites de EE UU y de su Gobierno, así como los mecanismos de una oposición eficaz a las ofensivas de la actual Casa Blanca. Los mercados son a menudo el circuito que descarga el mensaje eléctrico que inhibe a Trump, pero el factor subyacente es siempre la mezcla de voluntad y capacidad de resistencia. En su conjunto, se trata de una dinámica que enciende luces sobre el devenir del mundo y que conviene analizar con constancia y detenimiento.
IránLa atención mundial se centra lógicamente ahora en el ataque lanzado por Estados Unidos —e Israel— contra Irán. El conflicto se halla en una situación fluida y sería imprudente y prematuro emitir un juicio definitivo ahora. No obstante, su devenir ya acarrea serios problemas para Washington y amenaza con terminar en un grave revés para la Administración estadounidense.
Irán lleva cuatro semanas sufriendo durísimos golpes, pero el régimen sigue de pie y mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz. Las consecuencias son notorias, en términos de comercio de hidrocarburos y fertilizantes, pero también de otros productos esenciales, como por ejemplo el helio, necesario en la fabricación de microchips. Además, el impacto en los países del Golfo amenaza con tener serias repercusiones en los mercados de capitales, ya que las carteras profundas de esos países han sido durante lustros un elemento de relieve de proyectos de inversión en gran parte del mundo.
En el plano político, en Irán no solo el régimen sigue en el poder, sino que queda cada vez más en manos de la radical Guardia Revolucionaria. Mientras, en EE UU ha estallado la tensión en el mundo MAGA, dentro de cuyas filas muchos aborrecen esta guerra de elección.
Pero el dato más relevante de esta aventura tal vez sea una vulnerabilidad crítica que la Operación Furia Épica ha puesto en evidencia: los límites de la superioridad tecnológica militar en el nuevo entorno bélico, en el que grandes cantidades de armas baratas pueden reequilibrar la desventaja cualitativa.
Una columna de humo tras un ataque de un dron en Kuwait.APMacdonald Amoah, Morgan D. Bazilian y Jahara Matisek han descrito muy bien este patrón en un comentario publicado por el Royal United Services Institute. En los primeros 16 días de combate, EE UU y sus aliados han disparado unas 11.000 municiones —entre ellos, casi 1.700 misiles del sistema de defensa antiaérea Patriot, 300 del THAAD y más de 500 Tomahawk— con un coste total de unos 26.000 millones de dólares. Más allá del coste, el problema es que algunas de estar armas —especialmente interceptores de largo alcance y armas de golpeo de precisión— son difíciles de producir. Los arsenales son limitados. El ritmo de agotamiento es rápido, el de reposición, lento.
Según estimaciones publicadas por los autores —los Estados no hacen públicos sus inventarios—, Israel habría gastado un 80% de sus interceptores Arrow 2 y 3, mientras que los países del Golfo un 60% de sus THAAD y EE UU un 40% de esa misma arma.
Por supuesto, la industria repone, pero varios de estos sistemas son muy complejos, y por ejemplo los autores estiman que serán necesarios cinco años para recuperar los 500 Tomahawk disparados en los primeros 16 días de esta guerra. Otros expertos apuntan a una capacidad de reposición algo más rápida, pero en todo caso muy farragosa. Mientras, la guerra sigue. Fuentes citadas por The Washington Post elevan a más de 850 la cifra de Tomahawk disparados en las primeras cuatro semanas. La versión moderna del misil cuesta unos 3,5 millones de dólares.
La ofensiva ha mostrado sin duda asombrosas capacidades de golpeo de EE UU, y obtenido una fuerte degradación militar de Irán. Pero, a la vez, causa graves turbulencias económicas, vacía arsenales y evidencia una problemática fragilidad escondida detrás de la superioridad tecnológica de EE UU. Bastan muchos drones de valor de 30.000 euros como los Shahed iraníes para agotar pronto el stock de misiles de valor de más de tres millones como los Patriot.
Esta asimetría cuestiona viejos supu
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