Dentro del primer laboratorio en España de alta bioseguridad: siete ‘astronautas’ para luchar contra los virus más peligrosos del mundo
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Dentro del primer laboratorio en España de alta bioseguridad: siete ‘astronautas’ para luchar contra los virus más peligrosos del mundo

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Dentro del primer laboratorio en España de alta bioseguridad: siete ‘astronautas’ para luchar contra los virus más peligrosos del mundo | Ciencia | EL PAÍSIr al contenido____Patricia Fernández de LisTres Cantos (Madrid) - 21 mar 2026 - 05:30CETCompartir en WhatsappCompartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en BlueskyCompartir en LinkedinCopiar enlaceIr a los comentariosSon siete personas. Cinco de ellas, mujeres. Trabajan en el campus de la farmacéutica GSK en Tres Cantos, a media hora de Madrid. Y hasta ahora, lo hacían en laboratorios de nivel de bioseguridad 3 (BSL-3), el penúltimo escalón de peligro biológico. Ahora, cinco de las 27 salas BSL-3 que tenía la compañía en este complejo han sido reconvertidas para acoger dos salas del primer laboratorio español que trabajará al nivel máximo de bioseguridad: el BSL-4. El salto no es solo técnico. Es, en cierta medida, existencial.

Los laboratorios BSL-4 representan el máximo nivel de contención biológica. En ellos se trabaja con los patógenos más peligrosos del planeta, aquellos que provocan enfermedades graves o mortales para las que no existen tratamientos ni vacunas, como el virus del Ébola o el de Marburg. “En el BSL-3 trabajas con patógenos graves, pero hay tratamiento. Para los de nivel BSL-4, no hay prevención ni tratamiento”, confirma David Barros, director de I+D en Salud Global de GSK en España, durante una visita que la compañía ha organizado esta semana para diferentes medios, entre ellos, EL PAÍS.

Actualmente, hay ocho instituciones que tienen laboratorios BSL-4 en la Unión Europea. En el mundo hay 51 en 27 países, según el informe Global BioLabs 2023, del King’s College de Londres. El Gobierno español está construyendo su propio BSL-4 en las instalaciones del Instituto Carlos III en Majadahonda, que se espera que esté operativo el año que viene. El Gobierno ha firmado un acuerdo de colaboración con GSK, y el propio presidente, Pedro Sánchez, visitó el laboratorio el pasado 3 de marzo.

02:33Así es el nuevo laboratorio de GSK en EspañaLaboratorio de alta bioseguridad biológica BSL-4 de España.Foto: GSKLa idea de montar un BSL-4 surgió en GSK durante la pandemia de covid. El centro de Tres Cantos, especializado en enfermedades infecciosas, se volcó entonces en este virus. “La pandemia despertó el apetito de algunas de las personas que estamos aquí de tener este laboratorio. Y nos preguntamos si sería muy difícil hacerlo. Entonces nos dimos cuenta de que era casi una obligación”, confirma Barros.

El centro, con más de 30 años de historia y un centenar de investigadores, se dedica casi en exclusiva al descubrimiento de fármacos contra enfermedades infecciosas que afectan a poblaciones vulnerables, principalmente malaria, tuberculosis y resistencias a los antibióticos. Su director prefiere llamarlas “enfermedades desatendidas”, en lugar de “tropicales” o “ignoradas”. De este centro han salido, entre otros, la tafenoquina, tratamiento de dosis única contra una forma especialmente traicionera de malaria que puede permanecer silente durante meses en el hígado, y el descubrimiento de una bacteria que coloniza el intestino del mosquito y lo vuelve incapaz de transmitir el parásito de la malaria.

Con 27 salas BSL-3 activas, la conversión de algunas de ellas en BSL-4 suponía una inversión razonable para una gran farmacéutica como GSK: 5,2 millones de euros y, casi más importante, investigadores formados ya, durante muchos años “y ningún accidente en 30 años”, resalta la compañía, en BSL-3.

Cuando la empresa comenzó a plantearse instalar un laboratorio BSL-4, preguntó cuántos de sus investigadores estarían dispuestos a jugarse la vida, literalmente. Y es que la definición precisa de un patógeno BSL-4 es reveladora: se trata de agentes biológicos capaces de causar enfermedades graves o mortales para las que no existe, a día de hoy, ni tratamiento eficaz ni vacuna. Los dos primeros objetivos del equipo de Tres Cantos son la tuberculosis multirresistente —para la que los tratamientos existentes han dejado de funcionar en medio millón de personas cada año en todo el mundo— y la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, una enfermedad vírica transmitida por garrapatas, que ya es endémica en los Balcanes, para la que no hay vacuna ni antiviral aprobado y que tiene un “alto potencial pandémico”, dice Barros.

Siete de los investigadores respondieron positivamente y han sido ya formados, en España y en Inglaterra, para utilizar el BSL-4.

Dentro del laboratorioLa presión a la que van a estar sometidos es enorme. Y la seguridad del uso del laboratorio, también. Entrar en el BSL-4 no es como entrar en ningún otro lugar. Los investigadores deben quitarse toda su ropa, incluida la interior, en unos vestuarios. Después, se duchan y se visten con la ropa del laboratorio. Si usan gafas, tienen un duplicado.

Entran de dos en dos y trabajan en “espejo”, es decir, se miran y evalúan el uno al otro, hacen una serie de preguntas y es el compañero el que autoriza el pa

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